La corona se va a Dallas; es el primero en la historia del equipo

La corona se va a Dallas; es el primero en la historia del equipo

Los Mavericks fueron mucho poder y corazón para un proyecto armado para ganar muchos campeonatos de la NBA como el Heat de Miami.

Dallas dejó de ser un eterno aspirante y se ciñó la primera corona en su historia después de vencer con la contundencia de un fuerte mazo 105-95 al Heat y su constelación de estrellas.

Ya no hubo más burlas de parte de Dwyane Wade y LeBron James sobre las dolencias de Dirk Nowitzki, quien emergió en la segunda mitad con 18 de sus 21 unidades para terminar la misión con la que los Mavs arrancaban las últimas 10 temporadas de ser monarcas, cuando estaban en el grupo de las potencias del Oeste.



A LeBron le duró apenas cuatro minutos su ímpetu, en los que como un ciclón clavó nueve puntos del Heat para luego ser un espectador que prefería rotar el balón a tomar disparos y así terminar con 21 puntos; Wade también se diluyó con apenas 17 unidades.



Sin sus puntales al ataque, el Heat no luce como un cuadro destinado a hacer una nueva época dorada desde que decidieron aglutinar estrellas el verano pasado.



Los Mavericks reciben la recompensa de su persistencia. No necesitaron de canastas mágicas al final del duelo para ganar, como pasó en sus dos primeras victorias, y no cayeron en pánico cuando el Heat tuvo su único momento brillante de la noche al remontar una desventaja de 12 puntos en el segundo periodo.



La vitalidad de Nowitzki contagió a su alrededor cuando los Mavs se transformaron en un monstruo de varias cabezas. Nowitzki vivió un lapso de letargo en la primera mitad al embocar apenas uno de 11 disparos, pero sus compañeros salieron a mantener la idea del título firme en la duela.



Jason Terry tuvo su noche de más brillo con 27 unidades y varias canastas sobre la marca de James. Su promesa de que LeBron no podría contenerlo toda la serie se hacía realidad, y en cada punto la moral del Heat se hacía más pequeña en la duela.



Los Mavericks se convierten así en uno de los campeones con más afecto en la historia, cuando eran vistos como el David de la serie que enfrentaba a un Goliat que había superado con facilidad a sus oponentes del Este. El duro cuadro de los Mavs mostró que el corazón es más fuerte que un proyecto para ganar títulos.

excelsior.com.mx



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