Juan Ramón Sáenz siempre fue un escéptico; nunca creyó en fantasmas

Juan Ramón Sáenz siempre fue un escéptico; nunca creyó en fantasmas

Ciudad de México.-  Durante 15 años el comunicador Juan Ramón Sáenz llevó a sus radioescuchas por un viaje a lo desconocido, a través de programas como La mano peluda, Aquí se respira el miedo o Exalofrío, donde el elemento principal eran las anécdotas de hechos sobrenaturales que la propia gente contaba vía telefónica.



A principios del 2011 se despidió de su última casa rediofónica, el 104.9 de FM, por considerar que el concepto de programa que él manejaba ya no iba acorde con a los lineamiento de esta estación. Pero sus planes de regresar en unos meses con un nuevo programa de radio ya no podrán ser, debido a que la muerte lo sorprendió el domingo 29 de mayo, cuando fallece víctima de un paro respiratorio provocado por una bacteria gastrointestinal.



Hace unas semanas EL UNIVERSAL tuvo una charla con él respecto al éxito que tienen esta clase de programas, aquí reproducimos una parte de dicha entrevista.



Ante todo un profesional



¿Por qué considera que los programas de este género tienen tanto éxito?



Yo creo que esos temas le interesan mucho a la gente y le interesarán por siempre. A diferencia de que hoy en día el público está más inmerso en los canales de paga e internet, vaya, la gente ya no se espanta con “el petate del muerto” por eso hoy se tienen que hacer programas muy cuidados.



Recordemos lo que decía el maestro Sigmund Freud: el hombre siente miedo y atracción por lo desconocido.



¿Qué opina que esta clase de programas tenga seguidores infantiles?



Ahí existe una gran responsabilidad para quien habla de este tipo de temas, yo a lo largo de 15 años me he tenido que preparar mucho, he viajado, conocido gente que sabe y que dice que sabe, y he leído cerca de 1000 libros, pero no por eso presumo que soy un conocedor de esto. A lo que me refiero, es que muchas personas no les importa con tal de atraer a los niños, de inclinarlos a ciertas prácticas.



En algún momento comentaste que al principio no eras muy creyente de estos fenómenos ¿cómo ha cambiado tu percepción de esto con el paso del tiempo?



Déjame decirte que sigo siendo no creyente. La situación es esta, yo tengo que ser escéptico por antonomasia, tengo que ser profesional, yo no puedo creer a primera instancia que en ese lugar haya duendes. Si yo me dejo llevar por la sugestión, pues voy a ver brujas y duende por donde quiera.



Yo sí te digo que he visto cosas extrañas, gruesas, que no me puedo explicar, pero aún así yo no me declaró un ferviente creyente de las cosas sobrenaturales, yo me resisto a creer aún cuando he visto cosas extrañas.



¿Cuál es tu responsabilidad como comunicador ante estos temas?



Hablar con la verdad, y cuando no sabes, saber decir no sé.



El funeral



Ayer por la tarde, familiares y amigos despidieron a Juan Ramón Sáenz. Los restos del comunicador, quien falleciera la tarde del domingo a causa de un cuadro de septicemia, fueron incinerados en una agencia del DF.



Su madre y hermanas agradecieron el apoyo de sus fans y radioescuchas que por años siguieron al conductor. “Quiero agradecer a toda la gente que, aunque no estuvo en estos momentos, sabemos que lo aprecian.





“Y a pesar de que tenemos mucho dolor, estamos contentos porque ahora está en la gloria”, expresó Ivonne Sáenz, hermana de Juan Ramón.



Agregó que aunque en muchas ocasiones, el locutor argumentó que había vida después de la muerte, su familia cree que cuando alguien cierra un capítulo, es para siempre.



Por su parte, Rosario, esposa de Sáenz, dijo que en el hospital “las cosas se complicaron más de la cuenta; tuvieron que practicarle hemodiálisis debido a que le afectó una bacteria que los médicos jamás pudieron controlar”.



Hace cuatro años, Sáenz padeció de pólipos con displasia. En 2010, el locutor dijo: “Me los cortaron y ya, si vuelven a crecer, los especialistas harán lo mismo. Por fortuna no fue un tumor cancerígeno aunque se manejó en algunos medios que me estaba muriendo, pero toco madera, no puedo morir, los del banco se enojarían conmigo”.

eluniversal.com.mx



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